¡Alerta en el Campo! Productores de Tamaulipas Exigen «Precio Justo» y Detener la Invasión de Granos

El Mante, Tamps.- Mientras tú pagas la tortilla a $25 o $27 pesos, los agricultores que siembran tu comida están en crisis. En medio del Paro Nacional Campesino, productores del sur de Tamaulipas levantaron la voz para exigir al Gobierno Federal precios justos para el sorgo y el maíz, granos básicos que hoy valen una miseria.

La bronca es seria: los precios que les pagan están por debajo de lo que cuesta producir.

 

El Sorgo y Maíz: ¿Negocio para Quién?

 

Desde El Mante, voceros del movimiento advirtieron que la situación es insostenible. El principal culpable, según ellos, es la importación masiva y barata de granos que el gobierno federal permite, desplomando el valor del producto nacional.

«Hace tres o cuatro años el sorgo valía casi siete pesos; hoy apenas llega a tres cincuenta. Con eso no sacamos ni los gastos, ni con buen rendimiento», reprochó uno de los líderes.

El problema es el gran contraste:

  • El maíz importado entra a $4.50.
  • La tortilla se vende al consumidor a $25 o $27 pesos.

«Eso demuestra que alguien se está quedando con la ganancia, y no precisamente el campesino», denunciaron, apuntando a intermediarios y grandes corporativos.

 

¿»Jóvenes Construyendo el Futuro» vs. Productores? La queja sobre los apoyos

 

A la crisis de precios se le suma la sequía que ha golpeado la región, encareciendo aún más todo el proceso de siembra. Pero la gota que derramó el vaso es la molestia por la desigualdad en los apoyos gubernamentales:

«No puede ser posible que los Jóvenes Construyendo el Futuro ganen más que un productor del campo. A ellos les dan más de ocho mil pesos mensuales, y a nosotros no nos voltean a ver, cuando somos los que producimos el alimento”, señalaron indignados.

 

La Demanda al Gobierno Federal

 

Los agricultores fueron claros con su mensaje:

  1. Detener la importación indiscriminada de granos.
  2. Reactivar programas reales de apoyo a la producción nacional.

El objetivo no es pedir caridad, sino que el campo mexicano vuelva a ser rentable y productivo. «No pedimos limosna, pedimos que nos dejen trabajar y que el campo vuelva a tener valor», concluyeron, urgiendo acciones inmediatas para evitar la quiebra de miles de familias rurales.

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