Un incidente poco usual puso en jaque la frontera entre México y Estados Unidos: la aparición de seis letreros en un banco de arena de Playa Bagdad, Tamaulipas, que unilateralmente declaraban la zona como «restringida». La movida, que implicaba un presunto ajuste territorial, fue rápidamente neutralizada por la Marina, y ahora, el Gobernador Américo Villarreal investiga quién dio la orden.
El hecho ha generado dudas sobre si Estados Unidos intentó «mover» la frontera aprovechando los cambios naturales del Río Bravo.
El Misterio del Banco de Arena
La controversia estalló cuando pescadores locales difundieron en redes sociales imágenes de los letreros, que habían sido colocados por personal civil contratado por entidades estadounidenses que cruzaron en lancha.
La justificación que se maneja es netamente geográfica: al parecer, la geolocalización satelital indica que por ese banco de arena era donde originalmente pasaba el cauce del río.
El Gobernador Villarreal explicó que el Río Bravo, con el tiempo y las crecidas (avenidas de agua), se ha desplazado entre 50 y 100 metros hacia el norte. Este movimiento natural habría dejado un segmento de tierra expuesto en el lado mexicano, que las instancias estadounidenses interpretaron como su límite histórico.
¿Fallo de Comunicación o Intento de Delimitación Silenciosa?
Lo que más ha encendido las alarmas en el gobierno mexicano es la falta de aviso oficial.
Aunque la Presidenta Claudia Sheinbaum se comunicó con la Embajada y el Consulado de EE. UU. (quienes negaron la participación del Departamento de Defensa y culparon a un «particular contratado»), la acción se llevó a cabo sin consultar a las autoridades mexicanas.
“Creo que debió emitirse un comunicado, que aparentemente no existió, y eso es justamente lo que se está aclarando en el diálogo con la embajada y los consulados”, señaló Villarreal Anaya.
El incidente subraya la complejidad de la gestión fronteriza, especialmente en zonas dinámicas como el cauce de un río, y plantea la pregunta sobre si este tipo de acciones serán más comunes ante los constantes cambios geográficos.
El Gobierno de Tamaulipas mantiene el diálogo con las representaciones diplomáticas para aclarar la situación legal de este banco de arena y evitar futuros roces por la delimitación del Río Bravo.